Circulo Sagrado de Mujeres.

A las mujeres, a lo femenino sin principio ni fin, a la unión de la mujer como ser único, cuyo círculo sirve de protección y al mismo tiempo, como liberación. Este es un llamado a formar un espacio de comunicación en la que el apoyo, la comprensión y hasta la complicidad son valores esenciales, sin dejar a un lado lo sutil, lo sensual y lo maternal. Un llamado a danzar nuestros procesos en el no tiempo.

jueves, abril 12, 2012

Entrevista de Emol a Nina Bascou sobre su ta Taller Mujer y Eros.

• ¿Quién es Venus? 
Venus es un arquetipo presente en todas las mujeres, que tiene que ver con la relación que establecemos con el placer, el goce, el amar y el amarnos a nosotras mismas. Algunas mujeres pueden identificarse más o menos con ella… pero siempre está presente y se la puede invocar… Es la mujer-amante que logra gozarse a sí misma y gozar la vida y el amor.

• ¿Por qué es importante reconocer a la Venus que habita en nosotras?
Porque ella tiene muchísimo que ver con el apego a la vida, con el encontrar el gusto por estar viva, con disfrutar, encantarse con experiencias, desear, entonces es un excelente antidepresivo reductor de stress y tratamiento de belleza!! Eso un poco en broma y en serio. Una mujer conectada a su Venus interior, es una mujer con una sana autoestima y con una fuerte vitalidad, los que son de los mayores tesoros en cuanto a salud mental de cualquier persona.

• ¿Qué implicancias tiene en la vida amorosa y erótica de las mujeres el estar sin esa conexión hacia tu ser mujer?
Es posible que la pasión y el encuentro con el otro se viva desde la obligación, o se realice con miedos, bloqueos e inhibiciones que no permitirán el fluir de la relación. Esto evidentemente daña las relaciones de pareja y la autoestima.
Mujeres desconectadas a su Venus son mujeres autoexigidas, deprimidas, descuidadas, excesivamente complacientes, tensas, irritables, con sentimientos de impotencia y muchas veces excesivamente dependientes de otros.

• En la actualidad se hace necesario y hasta imprescindible despertar el poder femenino. ¿Crees que es correcta esa afirmación? ¿Cómo darse cuenta que está dormido? ¿Cómo se hace? Si. Creo que estamos en un tiempo histórico de reencuentro con “La Diosa”… Esto tiene que ver con la búsqueda de una nueva manera de vivir, basada en la cooperación, en la simplicidad y en la conexión a lo esencial. Un ejemplo hermoso de esta nueva posibilidad es lo que muestra la película Avatar…en que se observa una especie de sabiduría ecológica y espiritual… En esta nueva posibilidad de existencia, que es lo que algunos han llamado la Era de Acuario, se reencuentran talentos, habilidades y capacidades femeninas como la intuición, la sabiduría y conexión a la naturaleza y la creatividad, la sanación… Todo aquello está dormido para muchas mujeres aun, y está desvalorizado todavía por algunos sectores de la sociedad, sin embargo tiene una tremenda fuerza y poder de cambio… Creo que cada vez somos más los que estamos hartos de guerras, discriminaciones, dolor… entonces, la posibilidad de cambio viene desde el interior de cada uno de nosotros, y se relaciona con conectar a la energía femenina del Alma, tanto para hombres como para mujeres.

• Si está herido, ¿cómo la sanamos?
Claramente Venus está herida en casi todas las mujeres…Son poquitas las que conozco que fluyen natural y amorosamente con su encanto, con su pasión por la vida… y que se permiten gozar y apasionarse, sin sentir culpas o limitaciones…
Hay distintos niveles de daño…y dependiendo de ello, la sanación puede pasar por la simple toma de consciencia a través de una buena lectura, un programa de tv, la conversación profunda con una amiga o la asistencia a un taller. Pero en otros casos, la sanación es un proceso complejo y lento… me refiero por ejemplo cuando ha habido abuso sexual o experiencias de violencia…. Ahí, recuperar la confianza en si misma, y la espontaneidad del placer, es un trabajo de joyería… pero lo hermoso es que hay muchos casos en que hay una recuperación y liberación del trauma.

• Si tenemos una Venus poco sana indica que no somos lo que realmente somos. Es decir, ¿no validamos a la mujer que somos y nos ocultamos?
Claro, algo muy esencial se pierde si no estamos conectadas a nuestra Venus interior. Hay veces en que puede estar oculta, por vergüenza o miedo, por ejemplo cuando se ha nacido en una familia muy tradicional o cohibida con el sexo, y hay otras ocasiones en que sólo se trata de inmadurez, de que aun estamos muy identificadas con la niña y no con la mujer adulta… Un dato clave para comenzar a integrar a Venus en nuestra vida, es comprender que Venus nace adulta… es decir, su presencia tiene que ver con crecer y madurar.

• ¿Qué diferencia hay entre empoderamos desde nuestra femeneidad a empoderarnos desde nuestra energía yang o masculina?
He escuchado el concepto de mujeres wo-men o “matrix”… y son mujeres que me parece construyen una defensa para sobrevivir en un mundo masculinizado… Si bien es necesario que las mujeres desarrollemos fortaleza y fuerza, nuestra fuerza es diferente a la de los hombres.. por eso es que empoderarnos desde el yang, en algún momento pasa la cuenta y nos lleva a la posibilidad de enfermar, o de un sentimiento de vacío y tristeza interior por desconectarnos de nuestra esencia.
Creo que el desafío es empoderarnos desde nuestra femineidad… A veces hasta he observado que desde ese lugar femenino y sabio, algunos hombres aceptan nuestro liderazgo… y le piden a sus mujeres por ejemplo, consultar un oráculo antes de tomar una decisión profesional…
Con esto quiero decir que no solo las mujeres necesitamos empoderarnos si no que también a los hombres les hace muy bien el contacto con mujeres conectadas a su sabiduría y femineidad interior.

• Dice que hay una transformación de realidad hacia la alegría y la plenitud al estar conscientes de nuestra esencia femenina. .
Conectar con la Venus interior, realmente nos conecta al placer, al goce y a la alegría… Históricamente, una tradición machista y algunas concepciones religiosas, nos han prohibido a las mujeres el goce… Se ha premiado socialmente a la mujer abnegada, sacrificada, un poco mártir… y se ha castigado a la mujer que se ríe fuerte, que disfruta, y que es capaz de mostrar mas abiertamente su vida instintiva… (lo agresivo y lo erótico)… entonces, las mujeres como género hemos vivido mucho dolor, pasividad y resignación, … La gran posibilidad de contactar con Venus, es también dejar atrás la mujer víctima y sufriente, y responsabilizarnos por crear nuestra propia felicidad y destino.

• ¿Al conectarse con la Venus también mejoraremos la sexualidad, el Eros?
Claro!!! Aunque para la sexualidad sana también tenemos que sanar a nuestra Luna y Marte interior (otros arquetipos de nuestro inconsciente colectivo), comenzar con Venus es un hermoso propósito y un camino también a sanar nuestra sexualidad.

• ¿Por qué el goce de la sexualidad se vuelve problemática? ¿Es por esa falta de conexión con el Eros?
Es que en la sexualidad se integra nuestra vida emocional, el cuerpo, y el encuentro con el otro… Uno de los aspectos es el eros propiamente tal, el deseo y la capacidad de conectar al placer… lo que puede estar dañado desde lo psicológico, desde lo corporal o producto de un vinculo disfuncional.
Como ves, una sexualidad sana integra diversos factores tanto individuales como de la pareja, entonces no es raro que se den problemas o complicaciones. Pero sin duda también es una fuente de crecimiento y evolución el ir haciéndoles frente.

• En tus talleres utilizas la astrología... ¿por qué y cómo la usas?
Si, en el taller Mujer y Eros entrego información astrológica a cada participante, para que conozca características específicas de su propia venus natal, es decir la venus dentro de la carta astral. Para esto, calculo la carta astral de cada asistente y para el taller, tomo la información referida a ese arquetipo. Asi por ejemplo, una mujer que tenga su venus en geminis (lo que no significa que su signo solar sea geminis ya que venus y el signo solar pueden diferir) será una mujer que seduzca y goce con la comunicación, con el ingenio de las palabras, y con el cambio y la falta de rutina… Y eso para las diferentes Venus astrológicas, las cuales son una vibración muy particular para cada mujer. Es un cálculo muy específico y es casi imposible encontrar dos venus iguales, salvo que se trate de gemelas. Por eso es tan interesante ya que significa encontrarse con un sello muy particular de cada una de nosotras. Y en eso la Astrología como herramienta es excepcional.
El por qué lo uso, se debe a que en mi trabajo personal con el arquetipo de Venus, ha sido de gran relevancia conocer datos astrológicos para ir afinando mi percepción acerca de cuáles son las cosas que verdaderamente me proporcionan un goce y placer esencial y cuáles no. También con pacientes en la consulta, ha sido significativa la información que entrega la astrología. Por eso lo utilizo, porque lo considero una herramienta que brinda información útil y real para el autoconocimiento.


• Toda mujer debería conocer su cartas astral básicamente y por qué.
Creo que tanto mujeres como hombres se benefician mucho al conocer su carta astral. No sé si todas las mujeres debieran hacerla ya que no es el único camino de autoexploración, pero si me parece que aquellas que sientan la necesidad o el interés, debieran seguir su intuición y acercarse a ese camino, ya que les puede revelar aspectos de si misma muy interesantes de descubrir. En algunos casos conocer la propia Venus astrológica es muy disonante al concepto que una mujer tiene de si misma, y quizás ese sea el caso en que la Astrologia más aporte, ya que abre espacios inexplorados del interior. Recuerdo una asistente al taller, de personalidad muy enérgica, guerrera y segura de si misma, cuya venus es muy delicada, casi parecida a una princesa o a un hada… entonces el desafio en ella será enorme… ya que bajar las defensas de la guerrera para permitirle al “hada” también participar en el juego, no es fácil… Sin embargo estoy segura que ese trabajo de integración psicológica, dará frutos muy sabrosos para ella y para quienes la conocen… Permanecer solo identificada con la guerrera, restaría a su personalidad un toque muy particular de si misma… en cambio lograr ser la guerrera que en algunas ocasiones fluya hacia la princesa y toda su delicadeza, es una señal de madurez y de avances en el proceso de individuación psicológica.
Ojalá asi pase con muchas mujeres… que cada vez se animen mas a conocer su interior y se permitan fluir en el goce y amor a si mismas… ya que eso va creando una energía alegre y constructiva alrededor para todos.

Fecha Tercera Versión del Taller Mujer y Eros: sábado 14 de Abril desde las 9:00 a las 13:30 hrs en

Centro Holístico Inana (www.centroholisticoinana.cl), ubicado en Las Condes.

Inscripciones: ninabascoub@gmail.com
Cupos Limitados

Requisito: enviar antes del taller la fecha de nacimiento para el cálculo de la Venus Natal.

lunes, marzo 12, 2012


Un mundo que muere, otro que nace. Por Patricia May

La intuición de que algo está ocurriendo, de que estamos en un tiempo inminente es algo característico de nuestros tiempos.

Lo vemos reflejado en los movimientos sociales a nivel mundial, en los seres humanos que, insatisfechos, buscan nuevas respuestas al vivir, en el cambio medioambiental, en las crisis económicas, en la caída de las instituciones tradicionales.

Suele haber una sensación doble, por un lado de derrumbe del mundo tal como lo hemos concebido y, por otro, de entusiasmo al percibir como surgen nuevas respuestas y posturas en todas las áreas del vivir: ciencia, tecnología, economía, política, educación, medio ambiente.

Algo parece estar llegando a su punto culminante, un mundo se muere y otro nace. Son tiempos confusos en que no es fácil distinguir hacia dónde van las cosas, y las miradas amplias que pueden ver el sentido de lo que está ocurriendo se vuelven vitales para orientar el vivir.

Se trata de un nuevo despliegue del proceso evolutivo que siempre, desde el inicio del universo, ha ido generando estados de creciente evolución; sólo que ahora, por primera vez, al menos en el planeta Tierra, hay un número crítico de seres humanos que se da cuenta de lo que está ocurriendo, que observa, a veces con gran inquietud y desasosiego, o directamente con miedo, la incertidumbre y la confusión de un momento en que el futuro cercano se vuelve imprevisible. Otros, más despiertos, no sólo observan sino que impulsan, se comprometen desde el núcleo de sí mismos a ser partícipes del cambio, a transformarse y transformar.

La conciencia despierta es la gran diferencia con otros tiempos, con otros pasos evolutivos, como el que hace 150.000 mil años nos elevó al nivel de homo sapiens y abrió un nuevo mundo de sentir estético, simbólico, ritual para las comunidades humanas, o la que hace 10.000 años nos hizo entrar al mundo de la razón, del tiempo, de la planificación, de la anticipación, del manejo del mundo natural y que permitió el brote del pensamiento abstracto, ciencias, artes, filosofías.

Esta vez la entrada al nuevo mundo requiere la transformación consciente de los seres humanos. Lo cual básicamente tiene que ver con abandonar la postura separatista, individualista, egoísta de personas y grupos para transitar hacia un vivir cimentado en la interdependencia planetaria y humana con énfasis en el bien común, en la ecología integral, en el aporte que cada uno hace al conjunto.

La mirada de un visionario
Teilhard de Chardin (1881-1955), sacerdote jesuita, paleontólogo y gran pensador del proceso evolutivo humano, habló con una claridad visionaria de este momento. Planteó que la humanidad, desde que surge hace unos 3 millones de años atrás, ha vivido un proceso de individualización, acrecentamiento de la autoconciencia, dispersión y separación.

En estos siglos estaríamos llegando a la máxima separatividad, con todo el dolor personal y social que ello conlleva: violencia, guerras, exclusión, inequidad, materialismo. Sin embargo, en ese punto de mayor desintegración, la conciencia humana despierta y comienza a caminar hacia la confluencia, hacia la conciencia de unidad, hacia el “Todos Nosotros”, hacia lo que hemos llamado Conciencia Planetaria.
En ese punto de mayor desintegración que hoy vivimos, la conciencia humana despierta y comienza a caminar hacia la confluencia, hacia la conciencia de unidad...

Un nuevo ser humano que se para en la única cima donde el espíritu encuentra descanso, donde se ve como fruto de un proceso evolutivo de miles de millones de años y vibra con la idea de ser un eslabón de la cadena evolutiva y con la contribución que hace a los que vienen; y, al mismo tiempo, se ve como un nodo en la red planetaria y universal, donde entiende que su vida tiene sentido en la medida que aporta al mundo.

Ello implica una nueva manera de pararse ante la vida, en que la persona integra su realización personal al bien común, donde vibra con el bienestar de todos, donde busca la máxima realización de sí para servir al medio.

Esta es la transformación vital de este momento: no sabemos las múltiples formas que esta nueva conciencia tomará en las distintas sociedades humanas, pero su núcleo tiene que ver con ser consciente de ser parte de una totalidad mayor y con el sentido de vivir entendido como algo que va mucho más allá de uno mismo, que sirve a todo y todos.

Etapas o eras evolutivas
De acuerdo a las sabidurías milenarias, la evolución, ya sea en los procesos individuales, sociales, planetarios o cósmicos, fluye cíclicamente a través de etapas o eras.

Cada una de estas tiene un propósito y un ciclo de enorme creatividad al comienzo, luego de estabilidad y concluye con una etapa de decadencia, estancamiento o saturación que lleva a su destrucción, y con el emerger de nueva etapa, más rica y compleja que integra a la anterior, pero al mismo tiempo trae cosas completamente nuevas, impensadas.

Los tiempos de cambio de etapa o era son inevitablemente críticos, confusos, impredecibles, caóticos y preñados de una gran creatividad: cosas nuevas que surgen, otras que mueren, energías entrantes y otras salientes que entran en conflicto. En eso estamos, movidos, sin poder entender qué está pasando, hacia dónde van las cosas. Y frente a esto hay dos posibles actitudes: dejarse aprisionar por el miedo a lo incierto, o conectarse con una actitud abierta, dispuesta a la transformación.

El miedo hace que cundan las ortodoxias, el aferramiento, la tensión por mantener todo controlado, la separatividad, la defensa del otro y finalmente, la violencia. El miedo trae gran sufrimiento personal y social. En cambio, el estado de centrada apertura permite que los nuevos aires entren y conduzcan en forma natural a las nuevas formas.

Grandes eras
Podríamos distinguir 3 grandes eras de cientos de miles de años, que a su vez se dividen en sub-eras de dos mil años, relacionadas con las dinámicas de los astros y las constelaciones.

Primera era
La primera gran era o etapa evolutiva tuvo como propósito asentar la existencia humana en un sentido físico o material. El gran desafío es la sobrevivencia y generar culturas materiales que permitan desenvolverse en los aspectos básicos de la vida. El ser humano liga su conciencia al cuerpo, sus ritmos y necesidades.
La expresión máxima de esta etapa, la práctica que legan los maestros de esa era a pequeños grupos de discípulos es aquella que hoy llamamos el conocimiento y dominio del cuerpo etérico, energía vital, pránica, chakras; la armonización entre vehículo físico y sutil que hoy se expresa en diversas prácticas bioenergéticas. Lo que antes fue el conocimiento de grandes iniciados hoy se integra a la vida corriente como una práctica de bienestar mínimo.

Segunda era
La segunda gran era tuvo como propósito la integración del aspecto emocional. Los grupos humanos viven desde el sentir, desde la conexión sensible con la naturaleza viva donde todo está interrelacionado, donde todo -montaña, río, bosque, piedra- es expresión de un espíritu viviente al que es preciso honrar y respetar para convivir pacíficamente. En esta etapa prevalece la mentalidad mágica y el o la gran artífice de la sanación y de la relación con el mundo sutil es el shamán. En el aspecto distorsionado de esta etapa, cunde el miedo, la manipulación de las fuerzas con fines egoístas, lo que hoy llamamos el mal de ojo o las prácticas de magia negra.
La expansión del sentimiento de unidad fue la expresión máxima de esta etapa, el sentir de la unidad, el sentimiento cósmico reflejado en la arquitectura, la sanación con aromas, colores, plantas, cristales.

Tercera era
La tercera era, en la que estamos, involucra el desarrollo de la mente y podríamos decir que hemos atravesado la primera etapa de ésta con el desarrollo de la razón, la lógica, el pensamiento analítico. Se abre hace unos 10.000 años, con la domesticación de plantas y animales, cuando las comunidades humanas se sedentarizan, aumenta la población y comienzan a vivir desde organizaciones sociales complejas en las que es preciso planificar, controlar, segmentar, especializar. Estamos en la culminación y sobresaturación de la era de la razón y transitando hacia la segunda etapa de esta era, que es la integración de la mente inclusiva, sintética, sistémica, intuitiva, telepática, que ve lo que une por sobre lo que separa.

Sub-era de Piscis a Acuario
Al mismo tiempo, estamos transitando de la era astrológica de Piscis a la de Acuario, lo cual implica un cambio de dinámicas, de las piscianas -centradas en la emoción, en el valor del sacrificio, del dolor, del abandono del mundo material- para ir a lo espiritual, a las acuarianas, centradas en la mente creativa, en la integración del cuerpo y el espíritu, en la fraternidad mundial, en las redes, en el entender lo espiritual como algo que se vive en lo cotidiano, en cosas concretas como la alimentación, la empresa, la educación, la salud. Confluye un cambio de sub-era con el tránsito hacia la segunda mitad de la Gran Era; por eso el momento es tan potente y confuso.

Las dos caras de la evolución: materia y conciencia
En los procesos evolutivos se trenzan dos aspectos que en su devenir se estimulan mutuamente: el aspecto material y el aspecto conciencia.

En el aspecto material, la evolución del universo y el planeta involucra un ascenso en la complejidad física, biológica desde el universo inorganizado a átomos, moléculas, células, multicelulares, sistema inmunológico, endocrino, nervioso, cerebro.

En el aspecto conciencia, implica procesos de expansión, fundamentalmente desde el yo al nosotros, al todos nosotros, así como la conexión con los niveles más profundos del Ser o el Alma.
Estos dos aspectos están transformándose radicalmente en estos tiempos; el material, ya no en un sentido estructural, sino que más sutil, vibratorio, involucrando al sistema nervioso, al cerebro y al código genético. La conciencia, hacia la visión de la humanidad como un Gran Ser compuesto por cada uno de nosotros, lo que involucra cambios personales, crisis de sentido, nuevas inspiraciones y cambios culturales, de valores y maneras de entender la realidad.

Por otra parte, en la cara concreta todo esto va acompañado de un cambio en la tecnología, en este caso las tecnologías de conexión e información que entraman al planeta y democratizan la información para hacer de la humanidad una gran conciencia.

El proceso es integral, todo se conjuga en este despertar radiante, desde las crisis económicas, políticas, religiosas al tránsito del sistema solar y el acrecentado flujo de las energías que vienen del centro de la galaxia, la actividad solar, el magnetismo terrestre, el clima, las mareas, las placas continentales.

Una acrecentada energía que cambia nuestro cuerpo, que nos lleva a ser más sensibles de su vibración, más conectados al entorno, más conscientes de que somos en un mar vibrante, de que estamos interconectados por sutiles lazos a toda la existencia, lo cual al mismo tiempo acrecienta la conciencia de unidad. Así mismo, comenzamos a diluir el grueso muro que ha separado a las dimensiones sutiles de las físicas y nos vamos haciendo más telepáticos, más perceptivos de los mundos intangibles donde moran los que han partido de este plano y otros seres, como nuestros guías y ángeles guardianes.

Este proceso requiere una adecuación y por ello la práctica bioenergética – yoga, tai chi u otras- se vuelve fundamental.

Esta sutilización física nutre la expansión de conciencia y viceversa, sentimos y vemos la unidad y nos hacemos conscientes que mi acción diaria, mi pensamiento está afectando a todo el tejido viviente.

Virtudes a cultivar en estos tiempos
Estamos transitando; aún no muere el viejo orden y no está establecido el nuevo; son tierras medias donde se requiere del cultivo de algunas virtudes.
Contacto con la conciencia serena, a través de prácticas meditativas. La experiencia interior que nos da la certeza de que en el fondo de nosotros hay un espacio de luz, potencia, creatividad que nada puede tocar, que permanece en el éxito y el fracaso, en ganar o perder, acá o allá, que como dice el Bhagavad Gita, “el fuego no puede quemar ni el agua humedecer ni el viento marchitar…” Esto es un gran tesoro en tiempos críticos.

El desapego para permitir el cambio de las formas sin perder el centro.
La confianza radical que no es la confianza ingenua de que todo va a ocurrir de acuerdo a nuestros deseos o comodidad, que tampoco es resignación, sino la profunda comprensión que los cambios y movimientos de la vida tienen un sentido, aun cuando en el momento no los podamos entender.
Alegría como un estado de la mente, más allá de las circunstancias.
Creatividad para dar forma a las inspiraciones y motivaciones internas.
Inteligencia emocional para empatizar, relacionarnos, generar y participar de redes.
Inteligencia espiritual para ver el Sentido.

domingo, marzo 11, 2012

Cada momento es un regalo

Cada momento es un regalo

Cada mañana es un gran presente para que nos abramos un cielo azul envuelto con el moño rosado del atardecer.
Cada día es una flor desplegando su belleza, desparramando su perfume a través del jardín de la vida.
Cada relación es una cueva hermosa y misteriosa para ser explorada
Descubriendo el grabado del pasado sobre las paredes y el fuego flameante del nuevo amor encendido en el interior.
Todo es nuestro para abrir y explorar.
Con cada momento que pasa, surge una nueva posibilidad, en infinita variedad.
Las oportunidades destellan a nuestro alrededor, como diamantes en el paso.
Está todo allí.
Es todo nuestro.
Yo estoy llena de fe,
Yo creo en mí misma y en todo lo que soy y me amo por completo.
Yo sé que soy fuerte y capaz.
Yo sé y puedo manejar cualquier cosa que la vida me presente.
Estoy rodeada de ayuda a cada giro y puedo siempre buscar y recibir guía.
Yo estoy profundamente amada y valorada
Yo abro el mundo alrededor mío, proveniente de este centro de fe, este centro de amor.
Yo veo las posibilidades que brillan alrededor mío y respiro con coraje, el coraje para abrirme ante nuevas cosas, de arriesgarme viviendo mi verdad, de actuar en plena conexión con lo que es.
Abrámonos a ello.
Quitemos las nubes de confusión y duda y llenémonos con fe.
Quitemos la oscuridad del temor y llenémonos con amor brillante.
Está todo allí.
Hoy me permito soñar lo que quiero, lo plasmo y le pongo la intención para que se manifieste
Nuestro mundo es el espejo de nuestras creencias.
Me animo a crear cosas nuevas, me atrevo a crear instancias nuevas en mi vida para generar nuestras realidades.
Generamos los estados y creamos la realidad en la que queremos estar

CREAR- HACER- PROBAR- PRACTICAR-EJECUTAR

Con amor y admiración de mi Ser Mujer a tú Ser Mujer, en el día de Mujer, hoy, ayer, mañana y siempre


domingo, septiembre 11, 2011

El Ser Humano emergente.

El ser humano emergente.

Un mundo nuevo está emergiendo, y lo hace desde las cenizas del sinsentido, del estrés y del desencanto, un mundo traído a la manifestación por personas que viven desde la inspiración de su propio sentido y vocación, que anhelan aportar al mundo, que se movilizan entusiastamente por iniciativas positivas desde diversas áreas, como salud, economía, empresas, arte, arquitectura, educación, psicología, organizaciones solidarias, ciencias, energía y desarrollo sustentable, entre otras. Personas que tienen la certeza de que el mundo puede ser creado y recreado, generando sociedades y culturas más humanas donde encuentren cabida el desarrollo de la sensibilidad y de la armonía corporal, afectiva, relacional, intelectual y espiritual como una totalidad.

Personas de distintas edades, medios sociales, ideas religiosas o agnósticas, que se sienten impulsadas por un anhelo intangible de autorrealización integral, participación y entrega a un fin de unidad planetaria, paz y florecimiento mundial, donde los humanos puedan vivir con propósitos mayores que la defensa del propio territorio.

Personas que intuyen que sólo si asumimos nuestra realidad de seres conscientes de existir en un todo Mayor que nos contiene podremos ser agentes de luz para el planeta y no simples depredadores de recursos.

Personas que se la juegan por generar condiciones que nos permitan vivir en un mundo donde las crueles diferencias y distorsiones de nuestra cultura ya no encuentren lugar.

Personas que concretizan sus inspiraciones en actos, en organizaciones, que utilizan las ventajas de la tecnología para conectarse, para coinspirar generando uniones creativas que potencien su contribución participando en intereses y objetivos comunes con otros.

Personas de mentalidad pluralista, abierta, no dogmática, integradora de la diversidad, dispuestas a cuestionarse y a cambiar, que se abren a las nuevas visiones del conocimiento y a las prácticas que les puedan aportar armonía y serenidad a sus vidas.

Personas con una orientación integral que trabajan con pasión por lo que hacen, pues desde allí significan sus vidas, pero que dan cabida a los distintos aspectos de su ser, que escuchan las necesidades del equilibrio corporal y el llamado de su alma para contactarse con una dimensión interior de sentido, paz y creatividad.

Personas que responden a su guía interior por un fuerte contacto con un centro intuitivo profundo que les muestra el camino, les da serenidad y las lleva a vivir en conexión con todos aquellos que en el mundo están despertando y respondiendo a las dinámicas de un nuevo tiempo.

Personas no disociadas, integradas, que dan irradiación y claridad a sus acciones, incorporando sexualidad, dinero y economía a las leyes del espíritu.

El ser humano emergente piensa holísticamente, ve el todo en cada parte, lo Uno en los muchos, lo que une por sobre lo que separa. Su ética es naturalmente ecológica, pues sabe y percibe que lo que hace afecta a todos los seres; por ello es también respetuoso del otro, solidario e inclusivo de la diversidad. Se nutre y recicla con las visiones y realidades distintas.

Es curioso, buscador y creativo. En el mundo de la multiplicidad, el pensamiento integrador, que se abre a muchas posibilidades, que no se obsesiona con un solo modo o camino, es vital. Personas abiertas, libres, no sujetas por los miedos a los nuevos estados, desapegadas de las formas que toman las cosas, conectadas con el Sentido como hilo conductor que une sus variados y cambiantes quehaceres, podrán ser faros de claridad en un mundo en constante transformación. Donde la mirada más chata sólo ve caos, comienzos y fines interminables, estos seres verán el Sentido profundo del movimiento.

Una mente serena, clara, ecuánime, libre de ruido y cárceles será una conquista vital para desenvolverse en el mundo de la multiplicidad; personas que lideran sus estados interiores, que entienden que son las gestoras de su propia vida y que sólo teniendo un cielo puro en sí mismas podrán relacionarse limpiamente con los demás y, desde ahí, generar sinergias grupales y participar en propósitos grupales.

Una nueva comprensión de la espiritualidad, no como algo separado de la vida corriente, sino como una forma de inspirar y dar calidad a todos los aspectos y momentos de la vida, una dinámica que permea todos los aspectos de lo cotidiano, otorgando calidad, entusiasmo y sacralizando el día a día.

Los grandes desafíos éticos de nuestros tiempos son muy distintos a los de generaciones anteriores. Uno de ellos es la incorporación de la tecnología a la vida y a las relaciones. En un mundo sobresaturado de información y oportunidades, los estímulos del medio colman nuestra capacidad de respuesta, y el contacto con las dinámicas interiores, la emoción, el pensamiento propio y el llamado del alma tiende a no encontrar lugar en las vidas modernas.

Es común en nuestros tiempos que las personas tengan un gran dominio del mundo tecnológico, intelectual y científico, pero que sean ignorantes en relación con su propia interioridad, que no tengan la habilidad de distinguir ni conducir sus emociones. Equilibrar esto usando la tecnología para humanizarnos y no para desconectarnos de la afectividad y de la naturaleza es y será un tema ético vital de nuestros tiempos. ¿Cómo integrar las tecnologías a nuestra vida, de modo que estén al servicio de un mundo más armónico y humano? ¿Cómo incorporar las relaciones a través de Messenger, Facebook y otros sin volvernos adictos? ¿Cómo no ir con ello empobreciendo nuestra capacidad de contactar la riqueza propia de las relaciones cara a cara?

La orientación ecológica es otro aspecto ético vital; la conciencia de la interdependencia de todo lo que existe nos obliga a dimensionar la vida humana de modo que nuestra acción contribuya y no sea una lacra para los demás seres vivos. ¿Hasta dónde seguimos expandiendo el consumo, acrecentando y sofisticando cada vez más nuestras necesidades?

Otros temas éticos tienen que ver con el manejo del poder que nos da el conocimiento. ¿Limitamos la manipulación genética de los seres humanos al control de enfermedades o intervenimos en cualidades deseables, como inteligencia, parámetros estéticos o habilidades de distinto tipo?

¿Qué hacemos con temas como la prolongación artificial de la vida? ¿Hasta dónde intervenimos médicamente? ¿Y qué es sensato? ¿Es lícita la eutanasia? ¿En qué condiciones?

El inmenso poder que nos dan el conocimiento y la capacidad tecnológica nos obliga a hacernos preguntas, a plantearnos ante cosas que las generaciones anteriores ni siquiera sospecharon. Lo que está claro es que las categorías pasadas de bien o mal no nos bastan, puesto que nos vemos enfrentados a temas insospechados; el discernimiento se vuelve más fino y la necesidad de una conciencia ética lúcida se torna imprescindible frente a la máxima: «A mayor poder y conocimiento, mayor responsabilidad».

Patricia May.

martes, agosto 02, 2011

Cuando uno es consciente de su propia vida en términos de momento presente

Cuando nos autogeneramos la suficiente motivación para hacer bien las pequeñas cosas de cada día, estamos conspirando por la paz y por el éxito. Sin duda, se trata de una capacidad que no tiene precio. Para hacer posible una competencia mental de esta naturaleza, conviene poner atención y consciencia en los movimientos y matices de todo lo que uno hace desde que se levanta por la mañana.

¿Acaso no merece la pena ser plenamente conscientes de todo pensamiento, palabra y acción que brote de nuestra persona? Cuando uno es consciente de su propia vida en términos de momento presente, algo muy grande está pasando. La consciencia sostenida y la mejora que de ella se deriva conforman una energía de crecimiento que, como bola de nieve, abre posibilidades a empresas cada vez más grandes en cantidad y calidad, que el interés colectivo demanda.

¿Qué es lo que determina que una acción sea calificada como pequeña cosa, frente a otra que llamamos grande?, ¿la cantidad de dinero que mueve?, ¿la que afecta a mayor número de personas?, ¿la que nos demanda mayor esfuerzo o bien es la que pone en juego la calidad total de recursos creativos que actualizan nuestras potencialidades internas?

Para el Universo todo tiene su importancia. Las modernas ciencias afirman que hasta el aleteo de una mariposa puede influir sobre el clima de una ciudad entera. En este sentido, puede suceder que una sonrisa evite accidentes en cadena y el retraso de un encuentro cambie el destino de un planeta. Todas las cosas tienen su importancia, desde lavar
los platos con movimientos precisos y conscientes, hasta estampar una firma clave por la que cesamos en el trabajo y vendemos la casa. Lo que vale no es qué es lo que se hace, sino el cómo se hace. La conciencia atenta pone el mismo amor en consolar a un niño que al presidente de una gran empresa. Todo está encadenado en una red de interrelaciones y cada nueva acción tiene el aroma de la propia trayectoria.

Conviene cuidar nuestras palabras, aunque éstas se dirijan a gentes sin aparente importancia. Caminemos conscientes de cada paso y tratemos de colocar la espalda bien recta. Mientras tanto, observemos el juego de nuestra propia mente, como si todo ese ruido con nosotros no fuera. Todo movimiento es importante y todo lo que logra devenir consciente, en realidad, merece la pena.

Una vez que se tiene la mente entrenada para hacer bien las cosas, por pequeñas o grandes que parezcan, vendrán a buscarnos responsabilidades más grandes, tal vez porque ya no nos afectan los riesgos y las amenazas que, para el viejo modelo, éstas conllevan. Nuestra alma entonces estará preparada para servir a la vida y con ésta, a todos los hombres y mujeres de la tierra. Ya no se teme al fracaso y el ego ha cesado en sus exigencias. El camino ya permite ser recorrido con conciencia ecuánime y con las emociones bien serenas. El entrenamiento ha podido parecer largo, pero los frutos de la conciencia atenta llegan. El ser se recrea tanto al freír un huevo como al detener toda una guerra.

Bien sabemos que hasta la caída del pétalo de una rosa afecta a galaxias enteras.

Si hacemos bien las pequeñas cosas, grandes cosas nos buscarán e impulsarán a que las realicemos.

Atención total en cada paso, en cada cosa.

lunes, julio 04, 2011

La capacidad de amar.





Los seres humanos decimos que amamos, pero muchos de nosotros no sabemos todavía qué es eso exactamente. El egocentrismo de nuestro actual desarrollo evolutivo denota todavía un nivel narcisista en el que las relaciones tienden a desenvolverse de manera muy primaria. Todavía pensamos que el amor es un sentimiento de atracción por el que abrazamos tan sólo lo que nos satisface, y dejamos de amar cuando sentimos molestia, muy lejos del corazón nuclear y la esencia.
Mientras uno gana ese Amor, que más tiene que ver con la identidad profunda que con las maravillas de la persona que uno abraza, expresamos los patrones emocionales que aprendimos en la familia de nuestra infancia. El crecimiento personal del ser humano y el acceso a un nivel más elevado del apego, también llamado amor, pasa por la ampliación de consciencia y la superación de los patrones de dependencia.
A veces, llamamos egoísta a la persona que vive exclusivamente interesada en ella, a una mente que gira, una y otra vez, alrededor de su propia y cerrada esfera. Nadie es culpable del nivel evolutivo en el que se encuentra, tal vez porque la vida es un camino en el que vivimos una lección tras otra. Toda una carrera en la que nos doctoramos en expansión de identidad y descentralización gradual de la persona. La experiencia de identidad “Yo” se amplía y pasa del cuerpo físico a la familia, de la familia a la sociedad, de la sociedad al mundo y del mundo al Universo.

La vida es una llamada a la continua universalidad de nuestros intereses y a la ampliación del margen de tolerancia.

La “diversidad” es la lección con la que se expande nuestro ego, en general, atrincherado en ideas exclusivas y limitadas.

A menudo, sucede que hasta el sacrificio más grande que podamos hacer para favorecer a otra persona, en realidad, es porque en algún nivel sentimos una satisfacción compensatoria. A veces, nos motiva la imagen de benefactores que ofrecemos. Otras veces, se debe a la manipulación soterrada para lograr que se nos quiera. Muy pocos seres son los que han conquistado la pureza de corazón para moverse en apoyo al otro tan sólo por amor y compasión de manera altruista y desinteresada.
La capacidad de amor es consecuencia de un camino de profundidad y aprendizaje del alma. El hecho de propiciar el bien de alguien, sin ni siquiera acumular satisfacciones propias, es un logro evolutivo que todavía tiene más que ver con el milagro de la Gracia. El yo superficial e individual es lo que ahora tenemos. Es el equipaje del que se sirve la vida en este plano para ser expresada. Conforme vayamos avanzando en el Camino, disolviendo narcisismo y desprendiendo defensas y corazas, podremos decir “soy amor”. Tal vez, en esa desnudez del alma, todos y ninguno, somos el objeto de nuestra más íntima mirada.

El amor es un estado de conciencia en el que lo Profundo se abre y revela. Mientras tanto, nos contentamos con decir que seremos felices mientras alguien a quien decimos amar se comporte a la medida de nuestras complacencias. Porque, desgraciadamente, cuando éste no satisface nuestras ocultas necesidades y hace aquello que no nos gusta y nos altera, se olvidan los caminos cálidamente recorridos y nacemos a la separación y a la sordera del alma.
Corazón abierto. En realidad, ¿quién eres? Infinitud, océano de conciencia.

La diferencia entre el amor y la pasión es sencilla. La pasión busca la felicidad en el otro, mientras que el amor busca la felicidad del otro. 

lunes, diciembre 20, 2010

Feliz Navidad.

El Alma es Conciencia Pura, se sabe Una con todo y tiene conciencia de Ser.
El alma es nuestra verdadera realidad antes de nacer después de morir.
Los seres humanos somos autoconscientes no solo existimos sino que sabemos que existimos.
Quien nos da la conciencia es el Alma.
Cada vez que somos consientes nos sintonizamos con el Alma.
Podemos ser consientes de nuestra respiración, o de la sensación de las manos y cada vez que enfocamos nuestra conciencia traemos la luz del Alma a la tierra
El ser Consientes y plenamente Presentes nos trae paz y brota de nuestro corazón el sentimiento de amor y la alegría de vivir.
El desafío evolutivo actual de los seres humanos es traer la luz del Alma a nuestras vidas y al mundo.
Si enfocas tu conciencia en tu respiración en este momento solo observándola traes Luz, Paz , Amor a tu familia a tu país a la tierra
Envía este regalo de Conciencia a todos tus familiares y amigos para aportar una chispa de Luz y Amor en esta Navidad.

martes, noviembre 23, 2010

Los miedos universales.

Los miedos Universales




¿Cuál es el patrón que nos mantiene atados?


¿Qué es lo que no nos deja movernos y nos detiene? A casi todos, en algún momento, el miedo nos ha paralizado o nos ha hecho actuar de una manera sorpresiva, tan sorpresiva que nos preguntamos por qué actuamos así.
Cuando el miedo nos ataca, nos invade, no podemos pensar ni analizar objetivamente qué está sucediendo y todo lo vemos a través del cristal del miedo. Las cosas aparentan ser más grandes y dolorosas de lo que en realidad son.
Usualmente tenemos grabado en nuestra mente patrones negativos que en muchas ocasiones vienen de nuestra niñez. Ejemplo de esto es el maltrato, tanto el físico como el emocional. Muchas veces nos preguntamos por qué una persona se somete a una situación así, la respuesta es: por miedo. Miedo a estar sola (o solo). A veces el miedo es tan imperceptible que ni lo notamos. Es algo que va más allá de nuestro entendimiento y que todos una que otra vez lo hemos experimentado.
Cuando estamos sometidos a situaciones de mucho reto y dolor, los sentimientos de miedo y soledad arremeten contra nuestra entereza y solidez.


Existen tres miedos universales, que todos en alguna ocasión hemos experimentado.
El primero es el miedo a la separación y al abandono. Siempre nos estamos preguntando quiénes somos, de dónde venimos, para qué estamos en este planeta. Cuál es nuestro propósito en la vida. Estas preguntas aumentan nuestro sentido de aislamiento y sentimos que estamos solos en este Universo. Cuando no estamos claros de quiénes somos, estamos dudando de que existe una fuerza mayor a nosotros, es por eso el sentimiento de separación y abandono.
El segundo miedo es “no soy lo suficientemente buena (o)”. Dentro de casi cada uno de nosotros, y en todas las culturas, hay un sentimiento de no ser merecedores de lo mejor. De que nuestras aportaciones a nuestra familia, trabajo, a nuestros vecinos y al mundo no son valoradas. Dentro de cada uno de nosotros hay un deseo de hacer grandes contribuciones a la humanidad y queremos trabajar por la paz y por el bienestar del mundo. Sin embargo nuestro miedo nos paraliza y no nos deja realizar lo que anhelamos.
El tercer miedo es la falta de confianza en la Divinidad, en los demás y en nosotros. Hay un sentimiento en nuestro interior que no nos deja confiar. Hemos pasado experiencias difíciles, desilusiones y dolor, esto nos ha llevado a desconfiar hasta de nosotros mismos dudando de nuestras acciones y decisiones. Si no confiamos en nosotros, ¿cómo podemos confiar en los demás y en Dios? Si queremos que algo cambie, debemos confiar en la Divina presencia de Dios en nuestras vidas y cambiar nuestras creencias. Si entendemos que no valemos, eso se manifestará en nuestras vidas atrayendo personas y situaciones que validen esa creencia.
¿Qué herramientas podemos utilizar para liberarnos del miedo?


Una de las más recomendadas es la meditación y la práctica espiritual.


Utiliza la herramienta que hayas aprendido en tu camino espiritual, cualquiera que sea el que hayas escogido, todas son buenas, pues mueven y aumentan la energía que te va a ayudar a atraer a tu vida nuevas y mejores experiencias.
La meditación junto a la visualización y las afirmaciones te dan la ayuda necesaria para sobrepasar la resistencia que tal vez tengas de cambiar tu vida. Cuando el miedo nos paraliza, no queremos tomar acción pues equivocadamente pensamos que es mejor quedarnos como estamos que trabajar con nuestro cambio.
Todos podemos vivir una vida sin temor, sin miedo, esto no quiere decir que no lo vayamos a sentir, sino que, aún sintiéndolo, hagamos lo que es correcto hacer y lo que es mejor para nosotros y todos a nuestro alrededor, es ver las crisis como una oportunidad y utilizar los retos que se nos presentan para nuestro crecimiento espiritual y para nuestro mayor bien.
Medita, afirma, visualízate soltando los miedos. Eres más que triunfador(a) y no hay nada que impida lo que quieres alcanzar, excepto tu misma(o).

lunes, noviembre 01, 2010

La verdad interior.

La verdad no se encuentra adoptando ciertas creencias o condicionamientos sociales. Es la voz silenciosa del corazón que responde a lo que es con claridad desapegada, no afectada por el sentimentalismo; una voz que siempre está disponible, pero que, a menudo, es ignorada. Se experimenta como un saber intuitivo que ve el trasfondo de los problemas, los bloqueos y las barreras urdidos por la actitud de obsesionarse por lograr y conseguir. No necesita apoyo o aprobación. Cuando somos lo suficientemente humildes para respetar la integridad de la voz interna y prestar atención a su guía, el efecto es transformador.

La voz interna es la voz de nuestra propia consciencia que es serena y extensa, y nunca distorsiona. Se basa en el reconocimiento de que el amor es nuestra realidad esencial,  y que negar el amor es la fuente de toda ilusión, dolor y sufrimiento. Es la llama fresca de la conciencia que preserva eternamente nuestro derecho básico: la experiencia de la paz interior.

Recordar que nuestras percepciones e interpretaciones están coloreadas por nuestro estado de ánimo no sólo vierte nueva luz sobre lo que llamas realidad, sino que también nos ayudará a asumir una mayor responsabilidad por nuestros pensamientos y actos. Ese estado de ánimo puede ser cambiante y transitorio y, cuando lo es, no es la verdad.

La verdad es eterna e invariable; nunca envejece; trasciende las limitaciones del tiempo y del espacio. Las preocupaciones e inquietudes de la mente ordinaria sirven casi siempre para sustentar al ego y sus ilusiones. En otras palabras, nuestros pensamientos crean, en parte, nuestra experiencia. Tanto el cielo como el infierno son semillas en la mente a la espera de que los hagamos realidad pensando.

Si la verdad interior nos interesa más que aferrarnos a alguna creencia acerca de la verdad, es sensato recordar que el ego es el embaucador supremo. Hará cualquier cosa para mantenernos absortos en sus ficciones, siempre y cuando estemos dispuestos a jugar su juego. Sin embargo, una vez que realmente nos hartamos  y empezamos a cuestionar qué hay detrás de la realidad aparente de nuestra vida, entramos en un territorio totalmente nuevo; en términos espirituales, esto se conoce como «estar en el camino». Recorrer el camino es un viaje que dura toda la vida y lleva hacia dentro, hacia la armonización con la verdad interior.

Todos los humanos somos incitados por los mismos anhelos, esperanzas y miedos, y estamos íntimamente unidos como hermanos y hermanas, por encima del color de nuestra piel, nuestra afiliación espiritual o el país en que vivimos. Compartimos intrínsecamente el mismo potencial para la realización. Somos uno, igual que la verdad es una. La verdad interior de cada ser sobrevive a pesar de nuestra ignorancia, perdura más allá de nuestros actos ocasionales de inmadurez egoísta y nos sustenta la reconozcamos o no. Aceptar eso, y conmoverse ante el reflejo de la verdad en otros, es liberador.
En última instancia, la experiencia de La Verdad Interior está en nuestra actitud. No es un tema de debate, sino un conocimiento profundo que forma parte de nuestro fundamento. Si es una fuente de dudas, no lo hemos entendido en absoluto.

No demos por hecho que cualquier voz interior que podamos estar oyendo es realmente la nuestra. La mayoría de nosotros tiene toda una multitud de voces dentro, desde las de nuestros padres hasta las de nuestros compañeros de trabajo y amigos. Oír nuestra propia voz interior requiere un oído afinado con precisión, y la voluntad de descartar incluso lo que aparentemente parece un buen consejo si no surge directamente de nuestra propia experiencia. Pongamos manos a la obra como si nuestra vida dependiera de ello. En el ámbito espiritual, es así realmente.

Vivir una vida dictada, por la verdad significa vivir con confianza, sabiendo intuitivamente que cada paso del camino se vuelve claro cuando llega el momento apropiado. Confiar en el milagro del amor puede liberarnos del miedo y, a su vez, liberar también a los que nos rodean. Nuestra vida es verdaderamente dichosa ahora mismo. Aprecia el momento y permite que el tesoro se expanda a otros a través de nuestras manos abiertas.

Cuando buscamos guía, aprobación o aceptación fuera de nosotros, nos ponemos en situación de, en el mejor de los casos, estar muy confusos, o incluso en guerra con lo que sabemos que es verdad. ¿Crees que esas personas de la audiencia de los programas de la televisión en directo que aplauden y animan cuando se lo indican con carteles lo hacen sinceramente? Es hora de cerrar los ojos a todas las indicaciones externas y buscar lo que nos hace aplaudir y animar desde dentro. No es demasiado tarde para rescatarnos a nosotros mismos de ser arrastrados en todos nuestros altibajos; a menos, claro, que ésa sea nuestra idea de un buen entretenimiento.

A veces, el entendimiento que obtenemos poniéndonos en contacto con nuestra verdad interna puede llevarnos en direcciones que no habíamos anticipado. Si es un curso de acción que expanden nuestros horizontes y nos ofrece oportunidades para alcanzar una mayor comprensión, síguelo.

Como un espejo, somos capaces de reflejar simplemente lo que hay, sin juzgarlo o distorsionar las imágenes con ideas preconcebidas acerca de cómo deberían ser las cosas.

Pensar en cosas pasadas o proyectar sueños en el futuro es la manera más segura de escapar del ahora. Puede que sea hora de recordarte a ti mismo que el único viaje real es de aquí a aquí. Pongamos nuestra atención donde estén nuestros pies y esmerémonos por permanecer conectado a ellos.

María Inés



martes, diciembre 08, 2009

Leyes de espiritualidad, para llevarnos a nuestra evolución final....

La primera ley dice: "La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por o algo, o para hacernos aprender y avanzar en cada situación.


La segunda ley dice:"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendieramos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.


La tercera ley dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.


La cuarta ley dice: "Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.


*Creo que no es casual que estés leyendo esto, si este texto llega a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado*

lunes, septiembre 28, 2009

Nuestros limites.

Es común oír a las Mujeres comunicando su dificultad para poner límites. Esta se expresa a distintos niveles, con hijos, parejas, padres, amigos y compañeros de trabado. También con jefes y empleados.

Con los hijos nos cuesta establecer normas y hacerlas respetar en lo que se refiere a horarios, deberes, hábitos, responsabilidad frente a grados crecientes de libertad y consideración respecto de la presencia y espacios de otros.

Con la pareja muchas veces nos cuesta legitimar nuestras propias necesidades y ritmos, lo que nos lleva a adaptarnos y a ceder. Con nuestros padres y familia de origen tendemos a mantener estilos de relación y convivencia que no nos satisfacen, resultándonos difícil proponer modos diferentes de vincularse.

Frente a personas que vemos como autoridades tampoco nos es fácil oponernos a demandas que pueden causarnos agobio, y terminamos, aceptando a veces, tareas que exceden nuestras funciones.

Con las personas que trabajan para nosotros, especialmente en el ámbito doméstico, nos es particularmente difícil ser claras en comunicar lo que necesitamos y cómo queremos que esto se realice. Con frecuencia es otra mujer la que está cumpliendo este rol, lo que determina que nos identifiquemos con ella, nos hagamos cargo de su realidad y nos coartemos para expresar cuál es la nuestra.

En la relación con nuestros pares, amigos y compañeros de trabajo, también puede ocurrir que queden ocultas algunas de nuestras expectativas y necesidades, lo que nos lleva a plegarnos a dinámicas que no nos expresan plenamente. Tampoco nos resulta fluido limitarnos respecto a nuestras propias actividades. Nos resulta complicado jerarquizar y establecer secuencias en nuestro actuar. Tendemos a asumir muchas tareas al mismo tiempo, desoyendo las señales que nos informan de nuestro agotamiento.

A la base de esta dificultad para establecer nuestras fronteras parecieran existir miedos e inseguridades. El fantasma del rechazo vuelve a parecer, ligado al hecho de apartarnos de nuestro rol de mujeres acogedoras e incondicionales. Nos cuesta hablar en un lenguaje que delimite y establezca distancia. Tememos no ser queridas el parecer asertivas y claras en la expresión de nuestras demandas.

Sin embargo, el no expresarlas nos deja con un grado importante de frustración, que puede convertirse en rabia, a veces, explosiva, inexplicable para los que nos observan o muchas veces contenida y expresada como queja somática o depresión. El no sentirnos capaces de ser explícitas con lo que sentimos importante nos va produciendo desgaste, confusión, culpa y dudas respecto de nuestras propias capacidades. Esto nos lleva muchas veces, en el espacio familiar, a delegar en una figura masculina la función de delimitar, lo que acentúa nuestra sensación de incapacidad.

Parece necesario proponernos un aprendizaje gradual frente a esta tarea ineludible de establecer límites entre nosotras y los seres significativos que nos rodean. Para esto resulta esencial aclararnos respecto de nosotras mismas. Solo podemos poner límites a los demás cuando conocemos nuestros propios límites. Es importante preguntarnos acerca de nuestras necesidades, expectativas, vulnerabilidades, temores y deseos. Al incrementar nuestro propio conocimiento podemos trazar una línea que dibuje nuestro contorno. Esta mayor claridad, y validación respecto a quienes somos, nos permitirá adquirir fuerza y confianza para ir avanzando en el proceso de delimitación entre nosotras y nuestros vínculos.

jueves, agosto 06, 2009

Mujeres y sentimientos.

Para nosotras las mujeres, los sentimientos, los estados de ánimo y los afectos tienen mucha importancia. Las mujeres, debido a su acentuación del Yin, se sienten como en su propia casa en el ámbito de los sentimientos y puede aventurarse en este ámbito más libremente y de forma más natural. Admitir y expresar sentimientos, así como percibir los estados de ánimo y los sentimientos de otras personas es, por así decirlo, un don natural de la mujer.

En muchas mujeres los sentimientos y la sensibilidad han quedado disociados o sepultados a causa de vivencias traumáticas -abusos o malos tratos de tipo corporal, emocional o psíquico- por una educación que acentuaba o el rendimiento (la potenciación del plano racional niños, en detrimento del emocional), a través de relaciones que suponían una carga, o a través de la lucha por la subsistencia.

La cuestión es cómo podemos volver a contactar con esta capacidad y cómo podemos aprender a relacionarnos con los sentimientos y la sensibilidad, para que puedan volver a resurgir en la vida cotidiana. Analice con atención qué tipo de relación mantiene usted con sus sentimientos.

Sobre este tema, le propongo a continuación algunas preguntas que se puede plantear para comprender mejor su estado actual:

¿Como es el acceso a mis sentimientos?
¿Puedo experimentar sentimientos o entregarme a ellos?
¿Tengo miedo de mis sentimientos?
¿Comparto mis sentimientos, o al menos, los expreso?
¿Escondo mis sentimientos?
¿Los oculto?
¿Cuáles son mis pautas de disociación en relación con los con los sentimientos?
¿Me confunden mis sentimientos?
¿Qué sentimiento me resulta más cercano?

Hágase las preguntas dos veces. Examine primero su relación con los sentimientos positivos y la segunda vez investigando su trato con los sentimientos negativos. A lo largo del día puede profundizar en sus observaciones.

Esté especialmente atenta a la hora de establecer cuáles son sus pautas de disociación en relación con los sentimientos. ¿Qué sucede sentimientos se hacen notar? ¿Permanece en el todo?

Si no es así, ¿cuál de estas partes separa o disocia: la claridad mental, la cabeza, el corazón, el cuerpo o el propio sentimiento? ¿Cuál es la parte que tiene que fortalecer conscientemente para ser capaz de permanecer en el todo -o para regresar al todo-, y qué planos deben ser todavía mejor conectados entre sí?

Las mujeres que tienen miedo a admitir su propia fuerza y fortaleza, a menudo se pierden en estados de sentimientos difusos, y se adormecen envueltas en ellos. Se trata, en este caso, de una maniobra de evasión inconsciente, que surge al no poder expresar claramente qué y cómo se siente, que es lo que se piensa o qué es lo que no se quiere.
Muchas mujeres tienen un miedo exagerado a abandonar este ámbito de los sentimientos, porque es ahí donde se sienten más en casa, y donde a la vez se sienten a gusto y protegidas. A estas mujeres no les recomiendo aquellas formas de terapia y técnicas de autoconocimiento que subrayan aún más la parte del sentimiento. Para equilibrar este tipo de estados, también es importante confiarse al plano del espíritu. Solamente así es posible desarrollar la claridad mental y abrirse a nuevas dimensiones.

lunes, junio 29, 2009

Viva el Ocio.

Viva el Ocio. La búsqueda de la felicidad es una constante en la vida.
El universo, la naturaleza, nuestro cuerpo y mente están sustentados por un ritmo, un movimiento continuo y pulsante que se despliega y se repliega como el latido de un corazón. Todo en la naturaleza, a nivel galáctico o atómico, en lo micro o en lo macrocósmico, responde a un pulso. Este tiene dos movimientos: hacia adentro y hacia afuera. Pensemos en las olas del mar, en las estaciones del año, en el pestañeo de nuestros ojos. Todo no hace más que entonar este ritmo.

La expresión armónica e integral de cualquier existencia requiere de un equilibrio entre el movimiento hacia adentro, que es encuentro íntimo con el sí mismo, y hacia afuera, que corresponde a nuestra creatividad y expresión hacia el mundo. A nivel humano, el biorritmo constantemente nos está pidiendo que mantengamos un balance entre los tiempos que dedicamos a la actividad y al reposo, a la atención al exterior y a lo interno. Esto es la base de un buen estado de salud y quizás la primera medida necesaria para prevenir muchas enfermedades.

Una vida equilibrada en estos dos aspectos el hacia adentro y el hacia afuera eleva los niveles autoinmunes del organismo. Estamos hacia adentro cuando la conciencia se vuelca hacia uno mismo, cuando reflexionamos o simplemente nos contactamos con nuestro sentir. Los momentos hacia adentro son de silencio y de no acción; o, más bien, de una acción invisible a los ojos, que ocurre en lo íntimo del sentir y pensar. Estamos hacia afuera cuando la conciencia se ocupa de la acción, del mundo exterior y objetivo, cuando trabajamos, compramos, nos relacionamos, hablamos y realizamos todas las actividades diarias. Darles cabida en nuestro vivir a las actividades interna y externa es básico para generar armonía y creatividad.

Sin embargo, vivimos en un ritmo y en un modelo de sociedad que sobrevalora todo lo que guarda relación con el logro concreto, la acción visible, lo que podemos cuantificar, y no valora ni aprecia los tiempos dedicados al encuentro interior. Así saturamos a los niños y jóvenes de actividades visibles, exteriorizadoras, en la idea de que los tiempos vacíos, los momentos de nada engendran flojera y malos hábitos.

Baste recordar la clásica frase sobre que el ocio es la madre de todos los vicios. En ella se revela una desconfianza básica a la dinámica interior, la creencia de que solo cosas negativas brotarán de los espacios de ocio y quietud. No obstante, es justamente desde estos espacios que surgen las imágenes de un artista, las ocurrencias de un empresario, las inspiraciones vocacionales; es decir, todo aquello que es genuinamente personal.

Una vida sin reflexión, o peor aún sin autorreflexión, sin espacios de encuentro con los propios sentimientos, anhelos, contradicciones, genera expresiones débiles, sin dirección personal, y la persona se transforma en uno más del rebaño sin haber sabido jamás de las aspiraciones de su alma.
Darnos el tiempo necesario de silencio interior, apreciar y respetar estos espacios en aquellos con que vivimos, requiere de un cambio de mentalidad que nos lleve a organizar las prioridades y el uso que le damos al tiempo. Urge preguntarse cuál de todas las cosas que hacemos en el día es realmente importante y cuáles son prescindibles. Se trata de un ejercicio interesante que nos puede llevar a descubrir qué estamos haciendo de nuestras vidas.
Así de simple.
Así de importante.

Patricia May.

miércoles, marzo 04, 2009

La Mujer Salvaje por Clarissa Pinkola Estés

La mujer salvaje (empoderada) representa la esencia femenina instintiva, ya que dentro de toda mujer, alienta una vida secreta, una fuerza poderosa llena de buenos instintos, de creatividad apasionada y de sabiduría eterna.A menudo los constantes esfuerzos de la sociedad machista por "civilizar" a las mujeres y constreñirlas a unos roles rígidos las han dejado sordas a los dones que albergan en su interior.”

Si las mujeres han perdido (esa esencia femenina de poder), cuando la vuelven a encontrar, pugnarán por conservarla para siempre. Una vez que la hayan recuperado, lucharán con todas sus fuerzas para conservarla, pues con ella:* florece su vida creativa* sus relaciones adquieren significado, profundidad y salud* sus ciclos sexuales, creativos, laborales y lúdicos se restablecen.
Y en consecuencia ya no son el blanco de las depredaciones de los demás, y tienen el mismo derecho a crecer y prosperar según las leyes de la naturaleza.

La mujer salvaje representa la esencia femenina instintiva, ya que dentro de toda mujer, alienta una vida secreta, una fuerza poderosa llena de buenos instintos, de creatividad apasionada y de sabiduría eterna. A menudo los constantes esfuerzos de la sociedad por "civilizar" a las mujeres y constreñirlas a unos roles rígidos las han dejado sordas a los dones que albergan en su interior.

sábado, febrero 07, 2009

El placer de servir

Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
corazones y las dificultades del problema.

Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Qué triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.

Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
unos libros, peinar una niña.
Aquel que critica, éste es el que destruye, tu sé el que sirve.
El servir no es faena de seres inferiores.
Dios que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera
llamarse así: "El que Sirve".

Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos
pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quien?
¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?

Gabriela Mistral

lunes, noviembre 24, 2008

Mujer y Sexualidad: hacia el descubrimiento y la plenitud.

Hace tiempo quería escribir sobre mujer y sexualidad. Es un tema que he venido investigando y observando a lo largo de mi trabajo clínico y siento que es un tema grande, importante y necesario de hablar. Aun cuando vemos en el mundo y los medios de comunicación, una sociedad hipersexualizada, poco se sabe de cómo vive cada persona la sexualidad en su intimidad. Algunas encuestas hablan de insatisfacción de los chilenos, tanto de mujeres como hombres, se abusa de temas como frigidez, impotencia, falta de deseo, pero bastante superficialmente y además siempre se da en torno a ciertos trastornos, bloqueos o “trancas”. Poco se habla de su belleza, de su misterio…

De ahí me surgió la necesidad de abrir el tema desde otro espacio: el espacio del goce, la plenitud, lo sagrado y especialmente para las mujeres. Siento que las mujeres están empezando tímidamente a descubrir su sexualidad, pero aún hay dimensiones a las cuales ni siquiera se atreven a asomarse, menos aún a hablarlas. Me sorprende cómo mujeres adultas casadas tienen por años una sexualidad “obligada”, sin sentir nada y no les preocupa o muchachas solteras que si bien viven una sexualidad activa, nunca se han detenido mucho a explorar qué les hace feliz, qué buscan, o qué tipo de sexo quisieran tener….

De ahí que queremos iniciar un ciclo de artículos que vayan ahondando el tema de la sexualidad femenina. Intentamos ayudar a que cada mujer pueda descubrir nuevos espacios de su propia sexualidad, atreverse a vivirla en plenitud y más aún, sentirla como fuente de vitalidad, de autoconocimiento y sobretodo de expansión de sí misma.

Me encantaría abrir un espacio en esta página para que muchas mujeres puedan reconocer la posibilidad de creación, despliegue y expansión de su ser mujer, que permite una sexualidad plena, sana y asumida adultamente; eliminar prejuicios y mitos respecto de la sexualidad y el rol femenino en ella; conocer y aprender sobre el sentido de la sexualidad en otras culturas; y ayudar a explorar libremente los espacios de intimidad que descubra, sintiéndose con el derecho y la libertad interior para el goce y disfrute pleno.

Las invito a este viaje de autodescubrimiento. A partir de algunos artículos con algunos conocimientos básicos, ustedes podrán hacer sus propias reflexiones para ir descubriendo y ojalá viviendo, la potencialidad vital de su propia sexualidad, valorar su aporte único y profundo en el encuentro sexual, revalorizando su poder y como ésta también se puede transformar en un acto sagrado de crecimiento y expansión de su ser femenino y del encuentro con el otro.

Carmen Pinto L
Psicologa